Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

Armenta y su bocota


Desde hace unas semanas, los miembros del área jurídica del Comité Directivo Estatal del PRI están buscando la manera de evitar que la jornada electoral de 2010 para la sucesión gubernamental se lleve a cabo el 4 de julio de ese año.


Una de las argucias pretendidas por el tricolor era la consideración de que el proceso electoral 2007-2008 terminó en agosto y que por los tiempos, era imposible llevar a cabo la reforma que arrebatará a Mario Marín cuatro meses de poder real, no constitucional.


Y es que los abogados especialistas en materia electoral pretenden darle a Marín Torres una salida justa y que éste pueda disfrutar plenamente del poder al menos los últimos dos años de su gobierno.


Obviamente, Mario Marín será el gobernador que menos poder ejerció de manera plena, pues a inicios de su segundo año de gestión le reventó la bomba de Kamel Nacif y Lydia Cacho dejándolo en el rezago hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó el 27 de noviembre de 2007 el carpetazo al escandaloso caso Marín-Cacho. Y ahora, con la homologación de los comicios le “arrebatan” cuatro meses.


El argumento más guardado del PRI para proteger al rey chiquito es reservarse la homologación.


Es decir, reformar la Constitución y el Código de Procesos e Instituciones Electorales (Coipep) en febrero, pero reservarse la homologación de los comicios para 2015, bajo el argumento de la falta de logística de parte del Instituto Electoral del Estado (IEE) para organizar las elecciones cuatro meses antes.


O al menos eso es lo que cuentan personajes cercanos a Alejandro Armenta y el mismo presidente del PRI se ha burlado del debate mediático sobre la reforma electoral en Puebla.


Ni hablar, qué se puede esperar de un líder priista cuyo único mérito ha sido entregar reconocimientos a sus antecesores en siete meses de gestión y está dispuesto a obligar a sus diputados a cometer desacato constitucional por lealtad a su gobernador o tal vez por inseguridad en su gallo pijijiapeño rumbo a la sucesión gubernamental.  


Fanfarrias para la mediocridad armentista, ¡por Dios!


Tatata raratatá-tatata raratatá.


Ya se te ocurrirá algo mejor, Alejandrito.

 

 

¿Quién es Benito Galaviz Leal?


Si alguien lo conoce avísele que tiene una serie de heridos a los que debe de apoyar e indemnizar. Así como dos familias a las que también tiene que pagar los gastos funerarios por el accidente ocurrido el domingo pasado por la noche en la autopista Atlixcáyotl.


Benito Galaviz Leal es, nada más, y nada menos, que el socio mayoritario de la empresa Autotransportes Tlaxcala Apizaco Humantla SA de CV, mejor conocida como ATAH.


Sí, esa misma a la que pertenece el autobús donde viajaba un equipo de baloncesto de jóvenes de secundaria provenientes del estado de Tlaxcala y que lamentablemente fue víctima de un accidente.


El hecho es que Benito Galaviz Leal no solamente es socio mayoritario de ATAH, sino que también cuenta con la grandiosa ventaja de ser el delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) estatal en San Martín Texmelucan.


¿Cómo la ven?


¡Qué práctico!


El hecho es que Galaviz, cuentan los bien informados, es compadre y amigo del exgobernador Melquiades Morales Flores —¡Saludos, don Melquia!—, quien, por conseguirle unos cuantos votos con el acarreo en sus autobuses le otorgó el puesto de delegado de SCT en Huauchinango en el pasado sexenio.


A la llegada de Rómulo Arredondo a la SCT, cuando Mario Marín Torres tomó el poder, don Melquia le encargó a su compadre.


Ya saben, “échele la mano”.


Y pues lo dejaron como delegado, pero allá en San Martín.


Aparte que el empresario había hecho sus propios méritos con Marín en la campaña. Por lo que, cuando llegó Valentín Meneses también lo dejaron sin broncas de delegado.


Por eso decimos que es bien práctico tener harto camión.


Bueno pues ahora nos enteramos que Galaviz, con sus influencias, se quería pasar de vivo y hacerse el que la virgen le hablaba ahora que tiene que pagar las indemnizaciones a los deudos y heridos.


Lo típico, primero quieren que las víctimas firmen el perdón por el accidente a la línea de transporte y después pagarles los gastos médicos y funerarios.


Sí, cómo no.


Ah, pero con lo que no contaba Galaviz es que el accidente y el escándalo que ocasionó se le iba a juntar con las próximas elecciones de los burócratas.


Claro, porque el casi dueño de ATAH, no conforme, quiere su cargo de elección popular.


Y qué mejor que ser el presidente de todos los trabajadores al servicio del estado.


Pero mejor, primero que arregle sus broncas viales.

 

 

Breve disculpa. Lo sabemos. Somos unos flojos. A nuestros lectores les pedimos que disculpen la ausencia de Dios en el Poder.


Pero ya ven, ese megapuente nos dejó sin ideas por algunos días y con un letargo mental bien sabroso.

 

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